Tu web va lenta — o eso te parece. Antes de gastar tiempo y dinero en arreglarlo, conviene medir; pero medir sin entender qué estás mirando no sirve de mucho. Aquí te enseño a medir la velocidad de tu web y, sobre todo, a entender qué te dicen los números y cuándo toca preocuparse.
Por qué medir (y qué te juegas)
Una web lenta no es solo una molestia: cuando tarda más de dos o tres segundos en mostrarse, una buena parte de los visitantes se va antes de ver nada. Eso son visitas perdidas, menos conversiones y peor posicionamiento — Google penaliza las webs lentas, sobre todo en móvil. Lo que no se mide no se puede mejorar, así que medir es el punto de partida para saber si tienes un problema y de qué tamaño.
Las herramientas para medirlo
Hay varias, y todas gratuitas. Estas son las que de verdad valen la pena:
Google PageSpeed Insights
La de Google, y la que más te importa porque es la que usa para posicionar. Pones tu dirección y te da una nota de 0 a 100, más datos reales de tus visitantes de los últimos 28 días. Te marca en rojo, naranja o verde y te lista qué mejorar. Es la primera que deberías mirar.
GTmetrix
Muy visual: además de la nota, te enseña con una gráfica cuánto pesa cada parte de tu web (imágenes, JavaScript, CSS…), así que de un vistazo ves qué es lo que más la ralentiza. Útil para hacerte una idea de por dónde van los tiros.
WebPageTest
La más técnica y detallada: permite elegir desde qué país, qué dispositivo y qué conexión se hace la prueba. Da muchísimo detalle — tanto que es más para que la interprete alguien especializado que para el dueño de la web. La más potente, pero también la más compleja.
Qué número mirar sin agobiarte
No necesitas entenderlo todo. Con dos cosas te vale para saber si tienes que actuar:
- Mira el resultado de móvil, no el de escritorio. El de ordenador casi siempre sale mejor, pero Google posiciona por el de móvil. Si en móvil estás en verde, bien; en naranja, hay margen; en rojo, toca actuar.
- Los tres indicadores de Google (Core Web Vitals), en cristiano: el LCP es cuánto tarda en aparecer lo principal de la página; el INP, si responde rápido cuando alguien toca o hace clic; y el CLS, si los textos y botones «bailan» mientras carga. Si los tres salen en verde, tu web va fina; si no, ahí tienes el qué arreglar.
¿Es tu web o es tu hosting?
Un matiz que ahorra disgustos: a veces la web va lenta no por cómo está hecha, sino porque el servidor responde tarde. Son dos problemas distintos con soluciones distintas. Si quieres descartar el servidor, mira cómo medir la velocidad de tu hosting — si el servidor tarda en responder, no hay optimización de la web que lo arregle del todo.
Medir es el primer paso; el segundo es saber qué tocar
Las herramientas te dicen que algo va mal, pero no siempre qué hacer — y cambiar cosas a ciegas (instalar plugins, tocar la caché) suele empeorarlo. Si tu web sale en rojo y no tienes claro por dónde empezar, eso es justo una auditoría WPO: te decimos exactamente qué está frenando tu web, en qué orden atacarlo y cuánto se puede ganar, con el dato de PageSpeed antes y después. Y si prefieres que lo dejemos en verde nosotros, ese es nuestro servicio de optimización de velocidad.





